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Quizas si te observa te puedas sorprender.

Parece que hoy un 87% de las personas que posee un teléfono inteligente padece «nomofobia» (el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil).

La irrupción de las nuevas tecnologías en nuestra rutina diaria ha traido consigo no solo grandes beneficios, sino también graves inconvenientes que en ningún caso han de tomarse a la ligera. Cada vez son más los españoles que descuidan sus tareas en el ámbito laboral y cuyas relaciones sentimentales han terminado por verse afectadas debido a una excesiva dependencia del teléfono móvil.

Existe, por ejemplo, lo que se conoce como el «síndrome del doble check» —ansiedad producida al mandar un mensaje a nuestra pareja y comprobar que no nos contesta— y que puede convertir a herramientas como WhatsApp, en teoría ideadas para facilitar nuestra la vida, en un arma de doble filo que puede, incluso, dilapidar nuestro futuro sentimental.

La «nomofobia», dicen varios expertos, puede llegar a ser tan dañina y adictiva como lo son el alcohol o el tabaco. Si te tomas una cerveza al día no tienes por qué ser alcohólico, pero si no puedes pasar un día sin esa cerveza es posible que tengas un problema. Esto es, exactamente, lo que sucede con las nuevas tecnologías. Como también ocurre con otro tipo de adictos, es muy habitual que quien sufra «nomofobia» jamás se haya percatado de su problema por lo que, en la mayoría de ocasiones, deberá ser una tercera persona la que decida dar la voz de alarma y frenar esa adicción si considera que está tomando tintes serios.

Los adolescentes son, el blanco más fácil para la «nomofobia». De hecho, se considera que un adolescente no debería tener un teléfono móvil conectado a internet hasta haber cumplido los 16 años. Los padres tienen mejores maneras para controlar a sus hijos y, de hecho, pueden sentirse más que seguros si su hijo tiene un teléfono convencional y sin conexión a internet. Lo único que hace el ‘smartphone’ es abrir las puertas a otros vicios innecesarios.

Que tu móvil no te domine domínale tú a él!

Comprueba si eres adicto al «smartphone»… y supéralo